Múltiples: cómo duermen las mellizas

Si hay algo que pensamos las futuras madres de múltiples o una vez estamos ya en casa con nuestros bebés es qué vamos a hacer a la hora de dormir. En este post, comparto mi experiencia y lo que hemos hecho en los primeros 18 meses con las mellizas por si os es de ayuda. En todo caso, yo soy partidaria de coger información, pero luego aplicar lo que a cada familia le vaya bien y lo que se ajuste a las necesidades de cada bebé.

Dormir bien es importante cuando tenemos un bebé en casa, pero con dos, es primordial. Para mi, la clave estaba (y sigue estando) en intentar que durmieran en un mismo horario (obviando las 2-3 primeras semanas de vida, en las que estuvimos conociéndonos y aprendiendo cómo funcionaba esto de duplicar la familia en casa!). De esta manera, me aseguraba que tendría algún rato para mi (básicamente para comer o ducharme como mucho, pero algo es algo!).

Primer mes: fue un mes lleno de retos, de conocernos, de adaptarnos a sus necesidades. Intentaba darles el pecho y que durmieran después (casi siempre se quedaban dormidas mientras tomaban). El primer mes de vida, por norma general, es el tiempo que más duermen los bebés. Las nuestras dormían en tramos de 2-3 horas, se despertaban para comer, y otra vez a lo mismo. Normalmente por la noche, sobre todo los primeros días estaban más activas, pero poco a poco fueron cambiando el horario. Antes de ir al hospital, ya dejamos todo preparado:

  • En la habitación coloqué junto a mi lado de la cama una cuna. Compramos dos de 140x70cm y una de ellas la coloqué sin una de las barandas laterales pegada a mi cama y contra la pared para que no se moviera. De esta manera podía hacer colecho con las dos sin miedo de que no tuvieran espacio.
  • En el comedor puse dos minicunas que me dejaron y me fueron de perlas! Era muy práctico tenerlas con nosotros en el comedor durante el día. Cerca y a la vista en todo momento.

como duermen mellizos gemelos

Durante el día dormían en las minicunas (las pusimos juntas durante los primeros 5-7 días, pero en seguida me di cuenta de que Daniela se movía mucho y despertaba a Miriam, así que las empecé a separar y a poner en minicunas distintas poco a poco).

como duermen los gemelos mellizos

Por la noche las llevaba a la cuna que había junto a mi cama y las ponía una al lado de otra, pero separadas por un pequeño cojín (muy bajito, casi era una sábana gruesa!). De esta manera Daniela no le daba zarpazos a Miriam. El colecho fue genial. Cuando querían comer, las tenía cerca, les daba el pecho y las volvía a poner en su cuna. Si en algún momento, necesitaban estar cerca mío, no tenía que levantarme….con “arrastrarlas” a mi lado, era suficiente. Además, Sergio también podía estar por ellas, ya que había días que nos turnábamos y sólo me despertaba cuando hacía falta dar el pecho.

Del mes a los 4 meses: un poco antes del mes, detecté que, como muchos otros bebés, Miriam movía mucho los brazos y las manos, y eso hacía que se despertara muchísimo. No terminaba de coger bien el sueño y eso también repercutía en mi descanso y en el de su padre, así que me puse a investigar. Buscando, vi que en blogs americanos era muy habitual encontrar a bebés enrollados como si fueran pequeños gusanos. Por lo visto, se trata de la técnica “swaddle” y se practica en multitud de países, así que como no teníamos nada que perder, la puse en práctica. Me informé bien, compré unos arrullos de fibra de bambú elásticos y empecé a envolverlas para dormir. El swaddling no es más que enrollar una manta alrededor del bebé de manera que quede relativamente inmóvil y se sienta recogido y seguro, pero ojo, hay que saber hacerlo para que sea seguro, así que por favor, informaros bien sobre cómo envolver a vuestros bebés, la dirección en la que tiene que ir cada pliegue, los pasos a seguir…antes de hacer nada.

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A nosotros nos funcionó muy bien el swaddling y lo seguimos haciendo hasta que las niñas hicieron los casi 5 meses. En ese momento empezaban a moverse bastante y a darse la vuelta y en ese punto ya no es seguro practicarlo. Las envolvíamos cuando sabíamos que tocaban tiradas algo más largas de sueño. Sobre todo por la noche, a media mañana y por la tarde. A partir del tercer mes aproximadamente conseguimos que hicieran tiradas de sueño de unas 4-5 horas y eso era todo un logro! Los arrullos que compramos se quedaron pequeños a los casi 3 meses, y los cambiamos por unos sacos con cinturón que encontramos en Amazon, podéis verlos aquí.

También utilizamos mucho las hamacas, especialmente durante el día. Esperamos a que las niñas tuvieran el peso indicado por el fabricante (en nuestro caso eran hamacas BabyBjorn y creo que eran a partir de los 3,5 kgs). Me era muy práctico dormirlas a la vez con el movimiento de un solo pie y, además, podía leer o comer mientras lo hacía. También había veces en las que una de ellas necesitaba estar en brazos o estaba más inquieta y con la hamaca podía tener a una en brazos a la otra balancearla con el pie. De echo, las utilizamos hasta los 12 meses aproximadamente.

A partir del tercer mes dejamos de utilizar las minicunas en el comedor y las acostábamos en la cuna de colecho cuando tocaban siestas más largas y por la noche.

A partir del cuarto mes, dejamos de ponerlas en paralelo en la cuna de colecho porque ya se les salían los pies hacia mi cama y las empezamos a poner con las cabecitas a los extremos de la cuna y con los pies hacia el centro.

Siempre las acostábamos a la vez, en los mismos horarios y justo después de la toma. También utilizamos un móvil viejo, lo pusimos en modo avión para evitar ondas, y descargamos una app de sonido blanco. Se dormían escuchando el ruido de un río. Normalmente lo dejábamos programado unos 15-20 minutos para que cogieran bien el sueño y luego se paraba solo. Por norma general, si una lloraba, no despertaba a la otra, aunque había veces que no era así y se convertía en un momento algo desesperante, especialmente cuando estaba sola en casa. Faltaban manos y luego me costaba dormirlas de nuevo, pero hacía lo que podía.

De los 5-8 meses: algo después de cumplir 5 meses decidimos pasarlas a su habitación. Las niñas dormían la gran mayoría de días muy bien, unas 8 horas seguidas, pero la cuna que habíamos utilizado de colecho, se quedaba justa para las dos, así que pensamos que era un buen momento. Quitamos la cuna de la habitación, volvimos a ponerle la baranda lateral, y la pusimos junto a la otra cuna en su habitación. Allí empezaron a dormir la siesta de la tarde (de unas 2 horas) y por la noche. Siempre las acostábamos inmediatamente después de que tomaran la leche, sin juegos de por medio. Las metíamos en la cuna y se quedaban dormidas súper rápido.

Fue un gran cambio para todos, pero a nosotros nos funcionó. Seguimos con el ruido blanco unas semanas, pero ya sin envolverlas con la técnica del swaddling. Para hacer la transición más sencilla y como necesitábamos algún tipo de saco porque era invierno y se destapaban mucho, di con unos sacos especialmente diseñados para llevar mejor el cambio de estar envueltas a estar completamente “sueltas” en la cuna. Los compré a través de esta web y tienen también modelos para recién nacidos.

A partir de los 8 meses: decidimos quitar ya los sacos. Ya no hacía tanto frío y queríamos que durmieran a su aire. Seguimos con la rutina de llevarlas directamente a la cuna inmediatamente después de la toma del mediodía o de la noche. Para entonces, ya dormían la noche entera sin pedir pecho.

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Durante el día seguían durmiendo en la hamaca o en el carro si salía comprar o a dar una vuelta. Necesitaban esa mini-siesta de la mañana para cargar energía y, de echo, la han dormido hasta los 16-17 meses.

Siguen haciendo una siesta por la tarde, pero a partir de los 10-11 meses dejé de conseguir que se durmieran solas para la siesta (aunque sí que lo hacían por la noche), así que como estaba en casa, me empecé a acostar con ellas. Nos dormíamos las tres juntas en mi cama y, una vez estaban dormidas, las pasaba a su cuna. De echo, sigo haciéndolo ahora con 18 meses los fines de semana que estamos en casa. Se ha convertido en una costumbre y para mi es un regalo poder estar ese ratito las tres juntas. Me encanta tenerlas encima y sentir su respiración mientras las miro dormir.

En definitiva, cada niño es un mundo. Yo soy consciente de que hemos tenido suerte y las niñas han dormido bastante bien siempre, pero también creo que es importante crear unas rutinas, mantener unos horarios (al menos los primeros meses) y ser constantes.

También tengo que decir que algunas noches han sido duras. Por alguna razón que desconozco o porque estaban malitas hemos tenido que llevarlas a nuestra cama, cogerlas en brazos, pasar noches en vela… pero qué sería de la maternidad y de la paternidad sin unas ojeras??!?! Espero que os haya sido de utilidad! Si tenéis cualquier duda, dejad un comentario o podéis contactar conmigo a través de mi perfil de Instagram.

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